El obispo de Córdoba avisa de que modificar el "patrón original" de la familia de esposo y esposa "altera la convivencia"

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Bóveda sobre la Capilla Mayor de la Catedral de Córdoba, edificada en el interior de la Mezquita de Córdoba
Zarateman / Wikimedia Commons

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha explicado que “la familia humana, tal como Dios la ha constituído, tiene como pilares al esposo y la esposa, iguales en dignidad, diferentes para ser complementados biológica, psicológica y espiritualmente, que se prolongan de manera natural en los hijos”, es decir, que la “ecología humana tiene este patrón original, y cuando es alterado, queda alterada la armonía de la creación y de la convivencia”.

Así lo indicaba su carta semanal, que añadía que “la familia hoy tiene inmensas posibilidades, que generan esperanza” aunque “sufre también erosiones y amenazas, que hay que atender”, teniendo en cuenta que “la familia no es un problema, sino la solución a tantos problemas”.

La carta explica también las rupturas matrimoniales, que, según el obispo “tienen su explicación” en que los miembros de la pareja “tienen el corazón cerrado a Dios”, y cuando eso ocurre, afirma, “buscan sólo su interés”. Por esta causa, deduce que “son demasiadas rupturas las que conoce nuestra época, con la consiguiente falta de felicidad para el ambiente familiar”.

Fernández, a pesar de ello, subraya que la familia “tiene futuro”, y de hecho es “el futuro de la humanidad”, ya que “Jesús ha venido al mundo en el seno de una familia para indicarnos que ese nido, ese hogar, es querido por Dios para la felicidad del hombre y la mujer”.

Por ello, ha aprovechado para recordar que la Delegación Diocesana de la Familia y la Vida “trabaja en la educación para el amor humano, desde la niñez y la adolescencia y, particularmente, con los que piden a la Iglesia el sacramento del matrimonio”, a quienes “acompaña para la vivencia de su santidad conyugal y ofrece acompañamiento desde el Centro de Orientación Familiar (COF) para situaciones de fragilidad, e invita constantemente a vivir en familia la formación permanente, las convivencias y las vacaciones”, para conseguir que los jóvenes “vean matrimonios que viven con normalidad su vida de familia y, gracias a Dios, son la inmensa mayoría”.

Finalmente, el religioso ha invitado a que se celebren en las parroquias las bodas de plata y de oro, que “nos recuerdan que la fidelidad entre los esposos y el compromiso para toda la vida son posibles, y llenan de felicidad el corazón de quienes los viven”.



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